Mi experiencia con la epidural durante el parto
- Tienda Baby Love

- 22 jun 2021
- 2 min de lectura
Actualizado: 3 ago

Desde que quedé embarazada tenía muy claro que quería intentar un parto natural.
Curiosamente, nunca quise ver videos de partos ni escuchar demasiadas experiencias. Sabía que cada mujer vive el parto de una manera diferente y que, por más historias que escuchara, nunca iba a saber cómo sería el mío.
Durante el embarazo me hablaron mucho de la epidural, pero mi idea inicial era no utilizarla.
Siempre pensaba: "¿Cómo hicieron mi abuela, mi mamá, mis tías y tantas mujeres que dieron a luz sin epidural?" En Colombia no era algo tan común entre las mujeres que conocía, mientras que en Estados Unidos normalmente la decisión queda en manos de la mamá.
Además, había leído sobre sus ventajas y desventajas. Una de las cosas que más recuerdo es que, en algunos casos, puede hacer que el trabajo de parto sea más lento. Por eso le dije a mi ginecóloga que tomaría la decisión cuando llegara el momento.
Cuando decidí aplicarme la epidural
Cuando las contracciones comenzaron a ser muy intensas decidí pedir la epidural. El primer intento no salió como esperaba.
Dos enfermeras intentaron colocarla, pero creo que no logré acomodarme correctamente y no pudieron hacerlo. Aun así, me pincharon varias veces y fue bastante incómodo.
Finalmente llamaron a un médico especialista, quien logró colocarla sin problemas.
Lo que ocurrió durante mi parto
Mariana había permanecido encajada desde el embarazo. A las 31 semanas ya tenía 1 cm de dilatación, por lo que tuvieron que aplicarme las inyecciones para madurar sus pulmones y guardar reposo. Afortunadamente logré llegar hasta la semana 37.
El día del parto eran aproximadamente las 3:00 de la tarde y ya tenía 10 cm de dilatación. Sin embargo, Mariana todavía no descendía lo suficiente para nacer.
Mientras esperaba el momento de empezar a pujar ocurrió algo que no esperaba: el efecto de la epidural comenzó a desaparecer en un lado de mi cuerpo. El dolor fue muy intenso y tuve que pedir que me administraran una dosis adicional.
El problema fue que, cuando finalmente llegó el momento de pujar, ya no sentía las piernas.
Durante casi dos horas estuve pujando. Incluso necesité oxígeno por el esfuerzo.
Lo más difícil fue que, al no sentir la parte inferior de mi cuerpo, tampoco sentía la necesidad de pujar. Lo hacía únicamente porque me indicaban cuándo hacerlo.
Finalmente, la ginecóloga tuvo que realizarme una episiotomía y, a las 5:38 de la tarde, nació Mariana.
Lo que aprendí de esa experiencia
Cada parto es diferente. Conozco mujeres que tuvieron una excelente experiencia con la epidural y otras que prefirieron no utilizarla. Esta simplemente fue mi historia.
En el momento en que escribí este artículo tenía 22 semanas de embarazo de Matías y, después de mi primera experiencia, soñaba con llegar al hospital y que todo ocurriera tan rápido que ni siquiera necesitara epidural.
Sin embargo, tampoco podía negar que seguía siendo una opción si llegaba a necesitarla.
Mi admiración para todas las mamás, sin importar cómo hayan vivido su parto. Al final, lo verdaderamente importante es que tanto la mamá como el bebé estén bien.
¿Y tú?
¿Utilizaste la epidural durante tu parto? Me encantaría conocer tu experiencia en los comentarios.





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