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Viajar en avión con un bebé de 5 meses y una niña de 3 años: mi experiencia en un vuelo de 8 horas

Actualizado: 31 jul


¿Te imaginas un vuelo de 8 horas con un bebé de 5 meses y una niña de 3 años? Yo también pensaba que sería un verdadero caos, pero para mi sorpresa fue mucho mejor de lo que imaginaba.


Cuando mi esposo me propuso hacer este viaje lo pensé muchísimo. En ese momento estaba lactando y esa etapa ya era bastante agotadora. Además, viajar con un bebé tan pequeño parecía complicado.


Sin embargo, había algo que me daba tranquilidad: desde los 3 meses, Matías dormía toda la noche. Ese fue un punto a favor para animarme a hacerlo.


Nuestro destino era Chile, donde viven unos amigos, pero el vuelo directo duraba aproximadamente 8 horas. La verdad estuve varios días pensando si debía arriesgarme o no.

Al final decidí hacerlo y, aunque no lo crean, quien mejor se portó durante el viaje fue Matías, que tenía apenas 5 meses. La que más trabajo nos dio fue Mariana, que ya tenía 3 años.


Después de esta experiencia quiero compartir algunos consejos que realmente nos ayudaron y que volvería a seguir si viajara nuevamente con un bebé.


Mis consejos para viajar en avión con un bebé


Siempre que sea posible, elige vuelos directos. Evitar escalas hace que el viaje sea mucho más sencillo cuando viajas con niños pequeños.

Lleva una pañalera bien organizada. Guarda todo lo que puedas necesitar durante el vuelo y procura que pueda ir debajo del asiento para tener siempre todo al alcance.

Si tu bebé toma fórmula, lleva el tetero preparado. Lleva el agua lista y utiliza un dispensador de fórmula para preparar el biberón rápidamente cuando sea necesario.

Si estás lactando, aprovecha esa ventaja. Utiliza ropa cómoda o blusas de lactancia que te permitan alimentar a tu bebé fácilmente durante el vuelo.

Si puedes elegir el horario, viaja de noche. Intentar que el vuelo coincida con la hora habitual de dormir de tus hijos puede hacer una gran diferencia.

Vístelos con ropa muy cómoda. Si el vuelo es nocturno, incluso pueden viajar en pijama para que descansen mejor durante el trayecto.

Lleva una almohada de lactancia. En mi caso fue de gran ayuda porque hizo mucho más cómodo cargar a Matías durante tantas horas y él también pudo dormir mejor. Personalmente prefiero las almohadas planas porque brindan un mejor soporte.

Ayuda a aliviar la presión en los oídos. Durante el despegue y el aterrizaje, ofrecer el pecho o el tetero suele ayudar a los bebés porque al succionar disminuye la molestia ocasionada por el cambio de presión.

Si tus hijos son más grandes, un antifaz puede ayudarles a dormir mejor. En el caso de los bebés, siempre debes supervisar que no represente ningún riesgo.

No te preocupes demasiado por lo que piensen los demás. Si tu bebé llora durante el vuelo, recuerda que es completamente normal. Lo más importante es mantener la calma, porque mientras más tranquila estés tú, más fácil será transmitirle tranquilidad a tu bebé.

Acepta que probablemente tú no dormirás mucho. Aunque tus hijos logren descansar durante el vuelo, es muy posible que pases gran parte del tiempo pendiente de ellos. Pero créeme, vale completamente la pena.


Antes de este viaje pensaba que sería imposible volar tantas horas con un bebé tan pequeño. Hoy puedo decir que fue una experiencia maravillosa y que muchas veces nuestros miedos son mucho más grandes que la realidad.


Si tienes la oportunidad de viajar con tus hijos, anímate. No dejes que el miedo te limite. Los recuerdos que crean en familia valen mucho más que unas pocas horas de sueño.


En el próximo artículo te contaré cómo fue nuestro viaje por el desierto de Atacama con un bebé de 5 meses y una niña de 3 años. Fue una aventura inolvidable y quiero compartir todo lo que aprendimos durante esa experiencia.

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